Entre 2015 y 2021, la concentración de fosfatos en los ríos bajó en 11 de los 16 países europeos con datos suficientes. En España subió. Es uno de los resultados de un estudio del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente de la Universitat Politècnica de València (IIAMA-UPV), liderado por las investigadoras María Pachés Giner y Remedios Martínez y publicado en la revista Environmental Science and Pollution Research.

El equipo ha construido un indicador de presión humana sobre los ríos, el HPRE (Human Pressure on River Ecosystems), a partir de los datos de Eurostat. Combina dos parámetros: la demanda bioquímica de oxígeno, que refleja la contaminación orgánica, y los fosfatos, que indican el aporte de nutrientes y el riesgo de eutrofización. Además de describir la situación de cada país, calcula a qué ritmo mejora y si ese ritmo le permitirá llegar a niveles sostenibles en 2030.

La contaminación orgánica se redujo en 14 de los 18 países analizados, pero solo Eslovenia avanza al paso necesario. España y Bulgaria salen peor paradas: en España la carga orgánica bajó pero sigue siendo alta, y los fosfatos aumentaron. El propio equipo advierte de que el HPRE es una herramienta de diagnóstico y de que una evaluación ecológica completa necesita además indicadores biológicos e hidromorfológicos.

Según las investigadoras, detrás de la mejora en muchos países están, entre otras causas, los avances en saneamiento y depuración y los límites al vertido de nutrientes. Y piden más control sobre los vertidos de las ciudades, la industria y la agricultura. En la parte urbana, el fósforo se elimina en las depuradoras con tratamiento terciario (eliminación de nitrógeno y fósforo), y la nueva Directiva (UE) 2024/3019 sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas lo exige con este calendario:

  • Cada Estado miembro debe publicar su lista de zonas sensibles a la eutrofización como tarde el 31 de diciembre de 2027.
  • Las depuradoras de 150.000 habitantes equivalentes o más que aún no tengan tratamiento terciario deberán incorporarlo por tramos (el 30 % en 2033 y el 70 % en 2036). Y todas, también las que ya lo tienen, tendrán que cumplir como tarde el 31 de diciembre de 2039 los límites de la directiva: 0,5 mg/l de fósforo total o una reducción mínima del 90 %, además del límite de nitrógeno.
  • Las aglomeraciones urbanas de 10.000 habitantes equivalentes o más que viertan en zonas sensibles tendrán que aplicarlo también por tramos, del 20 % en 2033 a todas en 2045, un plazo que los Estados pueden prorrogar hasta ocho años en determinados supuestos. En las plantas de menos de 150.000 habitantes equivalentes, el límite de fósforo, cuando se aplique, es de 0,7 mg/l o una reducción del 87,5 %.

En España, donde los fosfatos subieron en el periodo estudiado, ese calendario fija buena parte del trabajo pendiente en las depuradoras durante las próximas dos décadas. La depuración de aguas residuales es una de las áreas de trabajo de North Line.

Fuentes: TecnoAqua, 29 de septiembre de 2026. Artículo original: «Evaluating river water quality in Europe: a novel methodology for tracking human impact and sustainable development goals alignment», Environmental Science and Pollution Research, 2026, doi:10.1007/s11356-026-38063-6. Directiva (UE) 2024/3019, de 27 de noviembre de 2024, artículo 7 y anexo I. Imagen: TecnoAqua.