La Asociación Española de Empresas de Tecnologías del Agua (Asagua) usó su asamblea anual, celebrada el 14 de octubre, para pedir a las administraciones un cambio de rumbo en el ciclo urbano del agua: pasar de los anuncios a la ejecución de proyectos, con planificación a largo plazo, financiación estable y una contratación pública que responda a las necesidades reales del sector.
La asociación cifra en más de 35.000 millones de euros el déficit de inversión acumulado en el ciclo urbano y habla de unas necesidades estimadas de 100.000 millones para la próxima década. A su juicio, los problemas del agua han dejado de ser coyunturales y se han vuelto estructurales: años sin inversión sostenida, y con una ejecución insuficiente de los proyectos presupuestados, han deteriorado poco a poco un servicio esencial. Por eso pide que los planes se conviertan en compromisos plurianuales y finalistas, con proyectos maduros y procedimientos de contratación ágiles.
Asagua plantea ocho medidas prioritarias:
- Convertir la inversión en un compromiso plurianual vinculante, con prioridad para la renovación de redes, el saneamiento y la depuración, y con presupuestos estables de operación y mantenimiento.
- Ordenar la gobernanza con un regulador único que fije estándares, transparencia y criterios tarifarios.
- Alinear las tarifas con la recuperación de costes, incluida la primera instalación, que según la asociación exige la Directiva Marco del Agua.
- Reformar la contratación para que la memoria técnica pese lo que debe, con umbrales técnicos, una aplicación rigurosa de la temeridad y fórmulas que desincentiven las bajas extremas.
- Restituir el equilibrio económico de los contratos con mecanismos eficaces de revisión de precios, también en los de servicios, que tengan en cuenta la realidad energética.
- Hacer viable la colaboración público-privada para acelerar inversiones cuando el presupuesto no alcance, adecuando el marco regulatorio que hoy la limita.
- Planificar la resiliencia frente a sequías e inundaciones con criterios técnicos, combinando recursos convencionales y no convencionales.
- Impulsar la digitalización y la I+D+i para mejorar la eficiencia, el control de pérdidas y la calidad.
«Mientras se siga dejando más de un tercio del presupuesto sin ejecutar en capítulos clave, los plazos se prolongarán, los incumplimientos se cronificarán y el patrimonio hidráulico seguirá perdiendo valor año tras año», advierte la asociación, que pide reconocer el agua como una infraestructura estratégica y financiarla como tal.
La planificación a largo plazo y la necesidad de proyectos maduros centraron también la jornada de AEDyR sobre financiación del 7 de octubre.
Fuentes: TecnoAqua, 15 de octubre de 2026, e IndustriAmbiente (fecha de la asamblea), 14 de octubre de 2026. Imagen: tubería de agua con válvulas de compuerta en una obra de Santiago de Compostela, 2009. Luis Miguel Bugallo Sánchez, dominio público, vía Wikimedia Commons (recortada).









